No salir a la hora prevista le generó cierto ruido mental que consiguió aplacar con las conversaciones ajenas en el bus de camino al inicio de la ruta. Eligió la ruta circular a sabiendas del gran desafío de la senda de los cazadores.
Las pocas calles empedradas de Fanlo confluían en la iglesia cuyo campanario marcaba las horas rompiendo el silencio del lugar.
Se despertaron las prisas por cerrar la puerta del verano. En ca la feliza llegan gritos de la planta baja suplicando más paseos. Las chanclas australianas no entienden porqué ha de finalizar nuestra relación.
Agarró con fuerza la moneda de cinco duros dentro del bolsillo de su raído pantalón y contemplando los zapatos que cosió bajo la luz del candil pensó en sus hermanos que quedaban atrás. Volveremos a estar juntos, susurró antes de quedarse dormido entre sacos de carbón.
La plaça major se llenó de charcos de agua tras la lluvia de las últimas horas. El cielo rugió con truenos y relámpagos que amortiguaron el calor que abrasa esta vila catalana.
Ella siempre caminaba con un quemazón en el bajo vientre, un ardor que le inflaba el estómago confundiéndolo a veces con los primeros meses del embarazo.
Un olor a rancio y un par de pequeñas moscas revoloteando atraen mi atención hacia la despensa. Encuentro un par de plátanos solicitando auxilio y cumplo su deseo.
Hace nueve años que retengo el tiempo antes de festejar el solsticio de verano para revisar, a nivel fotográfico, lo que ha sucedido en el último año. Para facilitar este proyecto de introspección lo acompaño de la libreta donde brotan los sentimientos en formas de palabras.
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