Una visión me asaltó sin avisar en uno de los savasanas matutinos,, como cuando se abre una grieta suave en la realidad: yo era un río.
El cielo va acelerado: varios planetas han decidido celebrar una rave en Aries. Como ambos somos fuego, nos entendemos sin instrucciones.
Durante más de cinco días los hospitaleros se atrincheraron en el interior, intentando pactar con la legión de okupas que habían tomado la cocina y el salón.
Un Instante antes de que el sol se rindiera al horizonte, alcancé a ver cómo el coche aminoraba el paso a la entrada del pueblo.
En el Cabo de Agujas, el lugar más al sur de África, el mundo regala una lección de humildad escrita en azul.
Cruzamos la frontera sin más trámite que pagar la tasa del coche.
Su vuelo es dentro de un mes, dijo la azafata. Descubrí entonces, que existen dos lunes dieciséis, uno en febrero y otro en marzo.
Hubo un tiempo en que Arambol no estaba en los mapas, sino en los sueños de quienes llegaban con las mochilas rotas y los pies descalzos, buscando una orilla donde el mundo no gritara tanto.
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