Una mañana, en el desayuno, la hospitalera me contó la historia de Mari Carmen.
Era de noche aún cuando la hospitalera abrió la ventana.
Hace unas semanas abrimos un paréntesis en nuestra ajetreada vida de hospitaleros.
Del sur llegó la familia y, durante unos días, el aire olió a vacaciones. Compartieron todos los desayunos bajo mi estela mientras Gracie conquistaba sus corazones sin el menor esfuerzo.
La mayoría de los peregrinos que cenan llegan buscando un reencuentro con las verduras.
Esta temporada los coreanos están siendo especialmente felices. Gracias a la kettle pueden devorar los ramen que le compran a Susana.
Antes de colocar la piedra de Open, en abril, un cuervo descendió atraído por el aroma del palo santo
Como una corriente de aire, los peregrinos desfilan frente a mí rumbo a la Cruz de Ferro.
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